El PDF se compone de una reseña llamada “500 ejecutantes 500” que realizó Arizaga sobre el disco “Réquiem, por Héctor Berlioz” (RCA Víctor LDS 6077 Stereo). Rossini compuso “Messe des Morts” por encargo de la Corona de Francia. Ésta obra requiere de no menos de medio millar de ejecutantes distribuidos en dos orquestas sinfónicas, tres bandas o fanfarrias militares, un enorme coro y un tenor solista. Para la grabación del disco estuvo a cargo de Charles Munch, con la Sinfónica de Boston, el coro del Conservatorio de Nueva Inglaterra y el tenor Leopoldo Simoneau.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 18 de octubre de 1966. Está foliado por el propio autor con el número 72 en rojo.
Argentina
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El recorte contiene dos reseñas de Arizaga, la primera se llama "A la maestra, con cariño" y la segunda fue nombrada "El gran desconocido".
La primera nota (A la maestra, con cariño) se centra en la cantante soprano francesa Noëmi Perugia. Llegó a América del Sur, más concretamente a Montevideo y a Buenos Aires, para realizar cursos de canto, y para preparar vocal, musical y escenográficamente la obra Pelleas et Melisande, de Debussy. El artículo incluye una breve biografía de la artista.
La segunda reseña (El gran desconocido), es acerca de un disco que contiene la Misa en Mi bemol, de José Juaquim Emerico Lobo de Mesquita, organista de la Hermandad del Santísimo Sacramento de San Antonio. El disco, que Arizaga no duda en nombrar como “vital obra de arte”, corresponde al trabajo exhaustivo de Francisco Curt Lange, quien descubrió que Brasil ya tenía su propia música religiosa influenciada por europeos contemporáneos. El artículo abarca las páginas 80 y 81, y es una separata de la sección “arte y espectáculos” del ejemplar de la Revista Primera Plana, perteneciente al día 16 de Julio de 1963. Está foliado por Arizaga en rojo, con el número 38 en la página 81 (segunda hoja del recorte).
La nota escrita por Arizaga lleva el nombre de “Adorar a Tohossou” y es una reseña del disco "África, música de los príncipes del Dahomey (Counterpoint/Esoteric CE-537 monoaural)". El nombre del artículo hace referencia al dios Tohossou, un príncipe milagroso y legendario. El disco cuenta con catorce bandas que sintetizan los momentos culminantes de la fiesta en honor a dicho personaje. Fue grabado in situ con los auspicios de la UNESCO, el Institut Français d´Afrique noire y el Musée de l´Homme. Arizaga señala que el disco tiene importancia como valor documental de la riqueza musical del continente africano. Además, señala que en pocas partes del mundo la música participa de la vida social tan activamente como en África.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 17 de enero de 1967. Está foliado por el autor con el número 52 en rojo.
El PDF muestra fojas mecanografiadas, que tratan sobre la vida del músico Antonio Sayago. Algunas fojas presentan el reverso tachado, ya que es papel que se recicló.
Ortíz Oderigo, NéstorEl texto del PDF, consta de 2 copias del texto. El mismo, se divide en varios puntos numerados, en los que se van tocando diversos temas referidos al africanismo, ceremonias, tradición cultural, folklore y la influencia ejercida por esta música de tradición marcial en las bandas surgidas en el nuevo mundo. La musicalidad, el arte sonoro de los esclavos, la danza, el canto y los factores socioculturales de los afroamericanos.
Las primeras bandas formadas por músicos negros se remontan al Siglo XVII. Se cree, fueron introducidas por el patrón cultural europeo francés, de época napoleónica. Se mencionan los relatos de viajes de etnógrafos y naturalistas y una serie de libros son citados, como: “Travels in America in 1806”, de Thomas Ashe, “The negro in the new world (Londres, 1910)”, “Recuerdos del pasado”, de Vicente Pérez Rosales, “Rosas y su tiempo”, de Ramos Mejía (1952), “Romance de la Santa Federación”, de Arturo Capdevila o “Rostros de bronce”.
Se dice que el General San Martín cantó el Himno Nacional Argentino en Santiago, secundado por dos ejecutantes de trompa negros, así como su participación en la Marcha de San Lorenzo, el tango y sus autores en el principio del Siglo XX (cómo Ángel G. Villoldo: “El choclo”, “El porteñito”). La habilidad para la percusión, Cirilo Vidal, Sayago, Fermín Silva y los “Hombres banda” ó “one-man band”, los músicos callejeros y transhumantes, o su confinamiento a los peringundines.
El PDF se refiere a los distintos tipos y técnicas de ejecución de este idiófono de percusión o sacudimiento, que diversas culturas africanas (bantúes, congoleños, angoleños, sudaneses) utilizaron para sus rituales litúrgicos o fiestas profanas. En su origen, eran primitivas sonajas fabricadas con frutos de corteza dura. Ejecuta el tempo de la orquesta, sin embargo no dirige a los demás instrumentos (lo hace el tamboreo jefe o master drummer).
El texto se divide en varias partes y refiere los usos en el jazz, la música afrocubana, el berimbau brasilero, el “agogó”, que es un término que significa: reloj, en idioma yoruba.
Se menciona al Negro Clemente, quien se destacó como campanero, quien ejecutaba en los bronces de la iglesia, como los africanos hacían con las marimbas o martillos.
El PDF corresponde al borrador de una lista mecanografiada, escrita por Néstor Ortíz Oderigo, donde aparece en en número 1: "para pasarlas a El afroargentino en el ámbito intelectual". Siguen otras notas numeradas, que no se leen del todo bien. La foja se aloja en la carpeta que contiene los originales el libro: "Esquema de la música afroargentina", publicado por EDUNTREF, con Norberto Pablo Cirio como editor.
Ortíz Oderigo, NéstorEl PDF corresponde al texto original que aparece en el capítulo 16 del libro "Esquema de la música afroargentina". Se presenta un resumen de lo escrito por Néstor Ortíz Oderigo en esta agrupación documental:
“El año 1919 desgrana sus últimos días. Frente una abultada serie de cuadernillos pentagramados, escribe febrilmente el músico negro. La mirada fija sobre las cinco líneas del papel pautado no oculta la espesa congoja del hombre que ve transcurrir sus días y debilitarse sus fuerzas sin haber dado forma definitiva a las realizaciones que ansía llevar a cabo. Sus obras le han brindado ciertos halagos. De ello no cabe duda. Se ejecutan reiteradamente en el Río de la Plata y aún en el extranjero. Más no llenan por completo sus realizaciones. El músico desea volar más lejos en el camino de la realización estética. Anhela componer una sinfonía. Y en esta ambiciosa empresa trabaja.
Pero su salud está quebrantada. El trágico desenlace de una vida por entero consagrada al quehacer artístico no se hace aguardar. Y, entre desconocido y olvidado, el compositor negro muere en Rosario el 12 de julio de 1920, sumido en la más abyecta miseria, a pesar de que una de sus obras, la célebre Marcha de San Lorenzo, ha brindado miles de pesos a sus editores.
Este músico negro se llamó Cayetano Silva. Para muchos, un ilustre desconocido. Porque en el ámbito en el que destacó su silueta, el de la música marcial, el nombre del autor suele anularse frente el de la obra. Pero a su pluma se debe esa marcha oficial famosa, que se ejecuta en las cuatro esquinas de nuestro territorio, así como en los Estados Unidos y en Europa, y que gozó del raro privilegio de haber sido escogida para su interpretación por las bandas del ejército británico durante las ceremonias de coronación del rey Jorge V.
Cayetano Silva era un humilde negro uruguayo. Nace el 7 de agosto de 1868 en San Carlos, departamento de Maldonado. Hijo de Natalia Silva y nieto de esclavos, las tres generaciones estuvieron al servicio del hogar formado por los esposos Silva. De ellos la familia del músico adoptó el apellido, tal como era costumbre entre los esclavos afroamericanos (…). Aguijoneado siempre por el deseo de progreso y perfeccionamiento de sus medios técnicos y expresivos, Cayetano Silva se traslada a nuestras playas. En la ciudad de San Juan organiza la banda de esa urbe. Pasa luego a Mendoza y crea el cuerpo de bomberos. Y en Rosario funda un conservatorio y dirige orquestas que cultivan diversos géneros, en teatros y salas de espectáculos. Actúa más tarde en artillería uruguaya e ingresa como trompetista en la banda de Sampaio, barco de la marina brasileña.
Pero, antes que transcurra mucho tiempo, se traslada a Venado Tuerto con el objeto de cumplir algunos compromisos artísticos y ejercer como maestro de escuela. Allí compone la marcha inmortal, con letra de Carlos J. Benelli, dedicada al general Ricchieri. Corre el año 1902.
Curioso resulta señalar que la célebre marcha que todavía hoy vive, fue vendida por su autor en la suma de cincuenta pesos, para ser distribuida gratuitamente como propaganda de un producto comercial...
Si Cayetano Silva está en la historia de la música de nuestro país, no es únicamente por su famosa y tradicional marcha. Porque no fue el músico de una sola obra. Su tránsito por los caminos de la composición, están iluminados por páginas como La aurora de la vida, himno para soli, coro y orquesta, compuesto especialmente para la Sociedad Obrera Uruguaya, sobre un texto de Eduardo Gordon; las marchas Curupaytí -hoy llamada Tuyutí- y 22 de Julio, así como la música para Canillita, la conocida obra de Florencio Sánchez.
Pero los ecos brillantes de la conmovedora marcha inspirada en la gloriosa gesta sanmartiniana son los que harán perdurar y vivir, a través del tiempo, el nombre ilustre del sencillo y talentoso músico de San Carlos.”
El PDF se compone de dos notas escritas por Arizaga. La primera nota, lleva el nombre: “Cien partituras ganan la calle” y trata sobre la puesta en funcionamiento, la semana anterior a la nota, de la Musicoteca volante, a cargo de la empresa ESSO S. A. El ejecutivo de dicha empresa informó a Primera Plana, que se compone de cinco equipos, los cuales se reparten entre Buenos Aires (dos), interior, Paraguay y Uruguay. El objetivo fue condensar la historia del arte de los sonidos, desde los orígenes hasta la actualidad, actividad que fue emprendida por el musicólogo Ernesto Epstein quien logró incluir más de un centenar de obras.
La segunda nota es: “Torneo de gigantes”. El título hace referencia a que se presentan dos discos. El primero, “Tres conciertos para violin” por Juan Sebastián Bach (VOX – GBY 11540) se compone de tres conciertos que compuso hacia 1720, a pedido del príncipe Leopoldo de Anhalt. Son los únicos conciertos existentes de su autor para violín y orquesta de cámara. Se presenta así la versión de Susanne Lautenbacher y Dieter Vorholz como solistas, con la orquesta de Maguncia dirigida por Günter Kehr.
El segundo disco es: “Sinfonía número 7, en la mayor, opus 92” por Ludwig Van Beethoven (CBS 5063 Estereo). Interpretada por el director berlinés Bruno Walter quien es un incomparable conductor de Mozart y Beethoven.
El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 10 de noviembre de 1964. Esta foliada por el propio autor con el número 63 en rojo.
Se trata de un libro de texto (con sellos previos y de expurgo), de un grupo de títulos conformado por 25 ejemplares recibidos en donación, los cuales se utilizaban para la enseñanza de la música en escuelas de nivel medio (secundario).
Este volumen, escrito por Frances Wolf y editado por Ricordi, es el tomo 1 (14a. edición).