Discos de vinilo

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            AR ABIBUNTREF B.BC-NAP-1-1 · Subserie
            Parte de Colección Daniel Eduardo Nápoli

            Entre los discos de larga duración coleccionados por Daniel Eduardo Nápoli, existen los ejemplares que se conservan en esta Subserie. Los mismos, cuentan con obras del autor argentino.
            En las áreas de materiales relacionados y notas, se encuentra un enlace a su Fondo de Archivo, y otro a un video donde se reseña su obra artística.

            Die Schone Magelone op.33
            AR ABIBUNTREF B.BC-NAP-12-000167 · Unidad documental compuesta · [1971]
            Parte de Colección Daniel Eduardo Nápoli

            El PDF muestra las imágenes de tapa y contratapa del sobre de guarda del disco de vinilo interpretado por Dietrich Fischer-Dieskau.
            Las tapas incluyen las letras de Die Schone Magelone opus 33 de Brahms más precisamente los números desde el 1 al 15.
            La relación de Brahms con el Lied, como la de Schubert y Schumann, fue de pura espontaneidad. Respecto a sus obras sinfónicas adoptó invariablemente una actitud de escrupulosa autocrítica; de ello dan testimonio elocuente el tiempo dedicado a la composición y las numerosas correcciones, alteraciones y revisiones. Sin embargo, como compositor de canciones, era lo que podríamos llamar un genio natural, y la riqueza de su imaginación lírica, sus giros melódicos, sus matices de expresión, su ingenio en cuestiones de técnica y forma era inagotable. Sin embargo, a diferencia de sus dos grandes predecesores, Brahms rara vez unía sus canciones en una forma cíclica extendida. Precisamente en el ámbito de la canción le resultaba ajena esa planificación sistemática. Un solo poema, muchas veces simplemente el estado de ánimo, el gesto emocional, de una línea de poesía fue su inspiración. "Die schöne Magelone", su único ciclo de canciones verdadero, si se dejan de lado sus canciones corales de amor en forma de vals y las Cuatro canciones serias, que en cualquier caso rompen el molde del Lied tradicional, parece confirmar esta regla. Los primeros cuatro romances datan de julio de 1861, dos más fueron compuestos en mayo siguiente, pero no fue hasta seis años después que la composición que se convertiría en el Opus 33 se amplió para formar un ciclo de canciones con la adición de nueve canciones más. .
            Las giras de conciertos realizadas en compañía de Julius Stockhausen, a quien había conocido en 1855 en el Festival de Música del Bajo Rin en Düsseldorf, inspiraron a Brahms a componer la obra. Stockhausen, que entonces ya era famoso, fue uno de los primeros cantantes que defendió la causa de las canciones de Brahm en las salas de conciertos, y a él están dedicadas las novelas románticas de "Magelone".
            En sus canciones, Brahms ha sido acusado de componer ocasionalmente poemas de calidad inferior. Sin embargo, la elección de los textos en el Opus 33 muestra un gusto literario exquisito, que hubiera sido inconcebible sin un profundo conocimiento de la poesía romántica alemana. Ludwig Tieck había publicado en su libro "Phantasus" "La extraordinaria historia de amor de la bella Magelone y el conde Pedro de Provenza". De vez en cuando, el curso de la narración onírica se ve interrumpido por poemas, novelas de carácter caballeresco - y estos sirvieron a Brahms como tema de sus canciones de "Magelone". Es cierto que las palabras son más fáciles de interpretar en el contexto de la historia, y esto puede explicar por qué el ciclo de canciones no encontró la misma abrumadora respuesta del público que tuvieron las otras canciones de amor de Brahms. En estos romances, Brahms ha capturado de manera inimitable la sensación y el color de la Edad Media, como se refleja en el romanticismo alemán. A través de las palabras de Tieck y aún más a través de la interpretación musical, el tema arcaico -el del amor cortés y la canción de gesta- adquiere una subjetividad emocional de un carácter bastante cercana historicamente. En la época de Brahms, innovaciones formales como la técnica de desarrollo similar a la sonata en el primer romance, el giro orquestal de algunas composiciones para piano y las profundidades armónicas de la musa han parecido sorprendentemente atrevidos. Sin embargo, nada nos deleita más que la intensidad y flexibilidad de la expresión de Brahms. En estos quince romances se despliegan como en un abanico musical los matices más nobles y secretos de la poesía amorosa.
            Desde hace dos décadas, Dietrich FischerDieskau ocupa una posición comparable a la de pocos artistas en el centro de la vida musical alemana e internacional. Sin embargo, en esta posición excepcional y universalmente reconocida desafía una caracterización inequívoca: es intérprete de Lieder y también cantante de ópera; es un músico que sabe explicar su obra y hacer convincentes las bases de su interpretación. Como cantante y actor es un narrador sutil, capaz de penetrar en las regiones más lejanas de la expresión musical, más allá de los confines del belcan tradicional. No conoce, o más bien no acepta, las estrechas limitaciones de lo que considera su tema. Va en contra de las costumbres aceptadas y se niega a conformarse a cualquier imagen fija que nos hagamos de él. Cuando sube al podio da la impresión de una tremenda confianza en sí mismo y de distinción, pero su apariencia no tiene nada en común con la sonriente complacencia del virtuoso que sabe que pronto tendrá al público pendiente de su mano. Ha alcanzado alturas vertiginosas de popularidad, pero en realidad es totalmente heterodoxo. Esto se muestra sobre todo en su actividad en favor de obras que sin su intervención estarían seguramente olvidadas. Después de un recital de obras contemporáneas, Joachim Kaiser escribió en el "Süddeutsche Zeitung" (23 de agosto de 1963): "El recital de la canción ofrecido por Dietrich Fischcr-Dieskau ante un público entusiasta y atento en el Hércules Hall de Munich superó en todos los aspectos aquello a lo que estamos acostumbrados. "Fischer-Dieskau aplicó su autoridad a obras que rara vez aparecen en los programas de conciertos. Cantó obras modernas de estilo tanto moderado como extremo. El concierto estuvo desprovisto de todo rastro de esa condescendencia que aparece con tan vergonzosa facilidad cuando un gran el hombre, por así decirlo, permite que obras impopulares compartan su fama... ".
            Ya cuando era niño en la escuela primaria, FischerDieskau mostró un talento vocal inusual. Estudió con el profesor Hermann Weissenborn y ya era tema de conversación cuando tenía poco más de veinte años. En 1948, Heinz Tietjen ofreció al joven cantante, que aún no tenía experiencia en el escenario, un papel en una nueva producción de "Don Carlos". El Posa de Fischer-Dieskau se defendió brillantemente junto a estrellas experimentadas. Poco después cantó Wolfram en "Tannhauser", René en "Un baile de máscaras" y el Conde en "Las bodas de Fígaro" tanto en Berlín como en Salzburgo. Pronto su repertorio también incluyó Wozzeck de Berg, Giovanni de Mozart, Jokanaan y Mandryka de Strauss.
            A principios de los años cincuenta, Dietrich Fischer-Dieskau llenó un vacío como cantante de lieder. Fue causada no sólo por el retiro al final de la guerra de toda una generación que había representado a Lieder en los años treinta y cuarenta (entre ellos Gerhard Husch, Heinrich Rehkemper, Heinrich Schlusm1s y Richard Tauber), sino también por una empapada renovación de interés por los Lieder, la rama esotérica del arte de la canción. Este repentino entusiasmo por los Lieder se vio además alimentado por el genio interpretativo de Fiscber-Dieskau; probablemente tenga la mayor capacidad expresiva de cualquier artista que haya salido de Alemania desde la guerra.
            A su extraordinaria capacidad interpretativa se une una notable versatilidad, que a su vez se basa en el trabajo duro de un hombre totalmente dedicado. En una década, Fischer-Dieskau ha grabado sólo para EMI nueve discos de Schubert Lieder y ha grabado la mayor parte de las canciones de Hugo Wolf, las canciones y los ciclos de canciones de Brahms, Schumann, Beethoven y Strauss. Son muchos los cantantes que viajan de una ópera o de una sala de conciertos a otra, armados con algunos papeles o programas: Fischer-Dieskau se dedicó con la mayor determinación a aquello que otros no habían intentado, sobre todo a la música moderna y contemporánea, que en él tiene sin duda su mejor y más comprometido defensor. Las canciones de Blacher, Britten, von Einem, Fortner, Henze, Hindemith, Martin, Reimann, Reutter, Schoeck, SchwarzSchilling y Stravinsky deben su reputación en Alemania sobre todo a FischerDieskau.
            Desde el siglo XIX, y su desarrollo y emancipación final, los virtuosos han sido acusados de un vicio y renombrados por una virtud: el virtuosismo mismo. Éste, metafóricamente hablando, es el Jano bicéfalo de los conceptos musicales. Es admirada y denunciada, idolatrada y despreciada. El ruso Sviatoslav Richter es una de las pocas "estrellas" a las que se les atribuye haber logrado una reconciliación entre virtuosismo y musicalidad (o como se quiera expresar la antítesis). A lo largo de su carrera se le han prodigado superlativos, sus conciertos son considerados sensaciones, pero en ellos encontramos pura música. Richter no desperdicia ni un gramo de esta musicalidad en el mero efecto, en el virtuosismo como un fin en sí mismo. Sin embargo, puede interpretar a Schumann con estilo devastador (el "afectuoso" del compositor), dramatizar a Beethoven con brío y ataque, revelar ímpetu y empuje en Prokofiev, caracterizar a Bartók con una precisión que enfatiza los contrastes en su música y construir los bloques de sonido de Rachmaninov para proporciones heroicas. Sin embargo, en todo esto su objetivo es la objetividad: dejar que el trabajo hable por sí mismo. Richter es un éxito, y hasta tal punto que no tiene por qué preocuparse por su éxito. Pero aparte de su grandeza como solista, es un brillante intérprete de música de cámara y un acompañante sutil pero siempre presente.
            Sviatoslav Richter nació en la ciudad ucraniana de Shitomir el 20 de marzo de 1915. Sus padres se aseguraron de que recibiera una educación musical completa, aunque puede presumir de la rara distinción de no haber seguido la, en cualquier caso, bastante dudosa carrera de un niño prodigio. Sólo cuando sus padres se mudaron a Odessa se embarcó en una educación musical sistemática. No debutó hasta los diecinueve años, y ya era 1937 cuando se convirtió en alumno de Heinrich Neuhaus, el profesor de piano polaco que ha sido responsable de producir tantos pianistas de primer nivel que uno se inclina a creer en las leyendas. sobre él. Richter también aprovechó la capacidad de comunicación de Neuhaus y ha declarado expresamente que fue Neuhaus quien lo convirtió en pianista. En los años cincuenta la fama de Richter creció, pero casi permaneció dentro de las fronteras de su país natal. En Occidente esta fama se convirtió en leyenda, apoyada nada menos que por una figura como Emil Gilels, quien aclamó a Richter como el mejor pianista de Rusia. El rumor es una buena publicidad, y cuando Richter hizo su debut en el Carnegie Hall en octubre de 1960, este anuncio significaba que tenía que estar a la altura de las más altas expectativas. Se puede decir sin la menor exageración que superó con creces estas expectativas.
            Un recital de canciones grabado con Fischer-Dieskau y Richter: para cualquiera que no preste mucha atención a la vida musical internacional, esto puede parecer una constelación ingeniosamente "amañada", una atractiva yuxtaposición de dos estrellas que en realidad no tienen nada en común entre sí. ocre más allá de la fama internacional. Un gran virtuoso no es necesariamente un buen acompañante, ni siquiera un acompañante de primera clase. Por supuesto, tales combinaciones tienen un atractivo singular: el "arquipatriarca de la canción" (por lo tanto, Karl Schumann en el "Süddeutsche Zeitung") y el virtuoso ruso; uno aguza el oído ante esto, espera mucho y teme aún más. (¿Realmente se desprenderá?).
            Sin embargo, este recital de canciones no debe considerarse en modo alguno como una sensación ideada por promotores inteligentes. Ya en 1965, Benjamin Britten llevó a ambos músicos al Festival de Aldeburgh para un recital de Schobert, y la colaboración resultó tan exitosa que los artistas se reunieron nuevamente para el festival de Touraine en 1967. En Menton (Francia), en agosto de 1969, el ciclo de canciones raramente escuchado de Brahms. Según Tieck, "Die schoae Magelone" apareció por primera vez en el programa, y en 1970 Fischer-Dieskau y Richter repitieron el programa en Salzburgo con un éxito tan prometedor que se grabó en un gramófono, que por supuesto se benefició enormemente de tales "bases". Los únicos que se consideraron estos conciertos se refleja en el veredicto unánime de los expertos, quienes, sin entrar en detalles, simplemente los calificaron de "extraordinarios" (el "Salzburger Nachrichtzen", por ejemplo).
            Ivan Nagel había comentado en el "Süddeutsche Zeitung" (1 de agosto de 1970): "Hace poco, en Munich, Dietrich Fischer-Dieskau sólo necesitó los cuatro minutos de que disponía -como "orador" en "La flauta mágica"- para mostrar al público una mediocre interpretación del verdadero Mozart gracias a su impetorable habilidad como intérprete y a la grandeza de su musicalidad. Ahora, de nuevo en Salzburgo, ha demostrado que una velada entera apenas basta para mostrar estos dones en su totalidad... la serie de romances basados en en cinco secciones de la obra de Tieck ofrecen a un cantante del calibre de Fischer-Dicskau una rara oportunidad de demostrar cada matiz de tono y color, de penetrar los confines más lejanos de la expresión romántica...
            No se puede hablar siquiera de la primera canción y de la comprensiva interpretación que hizo Fischer-Dieskau de ella sin mencionar a Sviatoslav Richter... Su contribución al concierto fue tan grande como la de Fischer-Dieskau. Incluso en la figura inicial del bajo, que representa montar a caballo, había una sensación indefinible de alta tensión. Con Fischer-Dieskau y Richter hubo una sugerencia más reciente de que era necesario llegar a un acuerdo. La impresión que se da (casi imposible de imaginar para cualquiera que no la haya escuchado) es la de dos artistas actuando de manera bastante independiente pero cada uno de ellos complementándose perfectamente. Es casi seguro que hoy en día nadie, aparte de Fischer-Dieskau, podría arriesgarse a que Richter tocara junto a él de manera tan independiente y libre, como si estuviera interpretando un intermezzo de Brahms en un programa en solitario. . . . Antes de las palabras "So bleibt das Alter selbcr jung", Richter dejó que su instrumento cantara el motivo que Fischer-Dieskau repitió de la manera más relajada, poco demostrativa y natural. No fue necesaria en absoluto esta introducción de la cadena imitativa de contemplación dichosa que abarca aproximadamente los últimos cincuenta compases para proclamar la respuesta del cantante, ya que su entrada se caracterizó por la sencillez, la agilidad y la ligereza, como si llegara por capricho propio. , y no había sido obligado a tocar piano. Así, el oyente queda desconcertado por lo que parece dictado por la necesidad; la misma sensación manifiestamente hermosa de inevitabilidad que sentimos cuando el pensamiento más íntimo se convierte en expresión elocuente, cuando a la concepción de una idea le sigue su realización, cuando la canción del piano sin palabras, sigue el barítono dando voz a la poesía... “En el "Tagesspiegel" berlinés (2 de agosto de 1970), Werner Oehlmann resumió el recital como una "interpretación exhaustiva y reveladora", mientras que en el "Rheiniscbe Post" (5 Agosto de 1970) Paul Hübner describió el concierto como una «hora bendita«.

            Nápoli, Daniel Eduardo
            [Del otro lado del jardín]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000558 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El documento consta de una foja correspondientes a dos artículos escritos por Rodolfo Arizaga, para la Revista Primera Plana. Uno sobre Alban Berg y el otro sobre el disco: La ofrenda musical, por Juan Sebastián Bach. Vanguard - 90011 - Estéreo. El recorte es una separata del ejemplar del día 26 de octubre de 1965. Está foliado por el propio autor en tinta roja con el número 3, de lo que parece ser la serie de sus colaboraciones en la publicación mencionada.

            Arizaga, Rodolfo
            [De su época : Obras de Respighi]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000588 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El documento consta de las fojas correspondientes a los artículos escritos por Rodolfo Arizaga, para la Revista Primera Plana. El recorte es una separata del ejemplar del día 21 de noviembre de 1967. Está foliado por el propio autor en tinta roja con el número 33, de lo que parece ser la serie de sus colaboraciones en la publicación mencionada. El que hace referencia al título de este registro, es: “De su época : Obras de Respighi”. RCA Victor VIC 1244 Monoaural. Existen otros marcados con una cruz, por lo que podrían ser de su autoría: “Aquí vienen The Tremeloes”, CBS 8786 Monoaural y “La próxima vez cantaré”.
            La paginación tiene el orden dado por el productor, quien organizó y conservó sujetas las hojas recortadas con un gancho metálico (que se retiró por conservación).

            Arizaga, Rodolfo
            Cuarteto contemporáneo
            AR ABIBUNTREF B.BC-NAP-1-3-000244-01-A · Unidad documental compuesta · 2023-10-11
            Parte de Colección Daniel Eduardo Nápoli

            El PDF presenta la imagen de la tapa y contratapa del envase de guarda del disco en el que aparecen los siguientes intérpretes y obras:
            Roberto García Morillo: CUARTETO No 1 PARA ARCOS, OP. 19
            Alicia Terzian: TRES PIEZAS, OP. 5
            Luis Zubillaga: DIRECCIONALES

            LADO I
            ROBERTO GARCIA MORILLO
            CUARTETO No 1 PARA ARCOS, Op. 19
            a) Moderato, animato;
            b) Scherzo y Trio;
            c) Siciliana (Lento);
            d) Ricercare-Coral (Allegro Moderato)
            LADO II
            ALICIA TERZIAN
            TRES PIEZAS PARA CUARTETO DE ARCOS (SOBRE TEMAS FOLKLORICOS ARMENIOS), Op. 5
            a) Canción del Atardecer (Andante);
            b) Pastoral con Variaciones;
            c) Danza Rústica (Allegro Energico)
            LUIS ZUBILLAGA
            d) DIRECCIONALES PARA CUARTETO DE ARCOS CUARTETO CONTEMPORANEO
            (Roberto Sawiki y Bernardo Stalman: violines; Simon Zlotnik: viola y Liborio Rosa: cello. Director: Enrique Belloc).

            En el reverso del ejemplar, se lee la información escrita por el propio Enrique Belloc.
            ROBERTO GARCIA MORILLO:
            Este prestigioso compositor, ampliamente conocido en nuestro país y en el exterior, nació en Buenos Aires. Realizó sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música, donde fue alumno de Floro Ugarte, José Gil, Constantino Gaito y José Andre, En 1952 fue becado por la Asociación Dante Alighieri para realizar en Italia estudios sobre el teatro lírico, e invitado por el gobierno francés para estudiar la organización musical de dicho país. Ha concurrido, invitado, al Segundo Festival de Música Interamericana de Caracas y a otros prestigiosos festivales de América y Europa.
            Desempeñó la presidencia de la Unión de Compositores de la Argentina. Es actualmente presidente de la Asociación Argentina de Compositores, miembro de la Sociedad Internacional de Musicología (con sede en Suiza) e integrante del Senado Académico del Centro Internacional de Estudios Musicales de Roma. Se ha desempeñado como miembro en jurados nacionales y extranjeros.
            Como pedagogo, ocupa en la actualidad las cátedras de composición, instrumentación e Historia de la Música en el Conservatorio Nacional, y la cátedra de composición en el Conservatorio Municipal. Es, además, crítico musical del diario "La Nación". Ha dictado conferencias en importantes instituciones del país y sus artículos son publicados en revistas nacionales y extranjeras. Su vasta producción ha merecido premios, entre los que se destacan los otorgados por la Comisión Nacional de Cultura (1937-1939), Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires (1936- 1940-1941-1942 y 1943) y Asociación Wagneriana de Buenos Aires (1951). Su produción abarca todos los géneros. Entre ella, se destacan: el mimodrama Usher (sobre un cuento de Poe); el ballet Harrild; las cantatas Moriana, Márin y El Tamarit; tres Sinfonias; un Concierto para Piano y Orquesta; Tres Pinturas de Paul Klee; un Divertimento para Quinteto de Vientos; las Pin- turas Negras de Goya; las Variaciones Apolineas para piano; cinco Sonatas para este instrumento, y música incidental para numerosas películas.
            El Cuarteto Nr. 1 para Arcos, Op. 19 (ganador del Premio Carlos López Buchardo, instituido por la Asociación Wagneriana de Buenos Aires) fue compuesto durante 1951 y dado a conocer en octubre del año siguiente. En esa oportunidad lo ejecutó el Cuarteto de dicha asociación.
            De esencia fundamentalmente diatónica y modal, la obra se establece en una especie de Do Mayor, aunque manejado con gran libertad tonal. Comprende cuatro movimientos contrastantes entre sí, aunque trabajados sobre materiales temáticos homogéneos. El primer movimiento (alegro) está elaborado formalmente en base a la oposición de dos elementos: uno estático, a la manera de un coral con marcado predominio del intervalo de séptima; el otro de tipo melódico y dinámico en expansión. Esta oposición otorga al movimiento el aspecto de un rondo, aunque el elemento dinámico se asemeja a una sección de desarrollo de sonata. El segundo tiempo es un scherzo ternario, con su correspondiente trio, en el que el juego instrumental alcanza mavor importancia. El lento (siciliana) conforma la parte más expresiva e introspectiva de la obra. Está elaborado en base al ritmo de danza homónimo, y es precedido por una amplia frase tratada a la manera de coral para entrar luego en amplios desarrollos melódicos de esencia contrapuntística. El último movimiento: ricercare-coral adopta disposiciones fugadas. El sujeto deriva del motivo inicial de la obra. Comprende tres divertimientos (que alternan con las exposiciones del tema) realizados sobre materiales temáticos de los tiempos anteriores. En el coral reaparece el tema principal de la obra en disposición más amplia y sonora.
            ALICIA TERZIAN:
            Nació en la ciudad de Córdoba (Argentina). Realizó sus estudios en el Conservatorio Nacional de Música, de donde egresó en 1958. Su labor es intensa tanto en el campo de la creación como en el de la musicología. Este último aspecto se ha concretado en múltiples conferencias dictadas en nuestro país y en el extranjero. Es profesora de la Escuela Superior de Arte de la Universidad Nacional de La Plata, del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y del Conservatorio Nacional. Además, es Secretaria del Comité Consultivo de la Sociedad Internacional de Musicologia (Suiza) y miembro de la "American Musicological Society". Pertenece, además, al Consejo Argentino de la Música (CIM-UNESCO). Ha sido jurado en diversos concursos nacionales y municipales. Su catálogo abarca obras de distintos géneros entre las que se destacan los Tres Retratos y las Canciones para Niños (ambas para voz y piano); Toccatta, Danza Criolla y Rondas Infantiles (para piano) y los Movimientos Contrastantes (para orquesta).
            Las Tres Piezas para Cuarteto de Arcos basadas en motivos folklóricos armenios, fueron escritas en 1955, y estrenadas ese mismo año en la Asociación Wagneriana por el Cuarteto de la entidad. Se caracterizan por el empleo del microtonalismo tanto en el aspecto lineal como en el armónico, logrando ambiente y clima muy sugestivos. Canción del Atardecer (primera de ellas) está elaborada en forma tripartita, con un pasaje breve de tipo escalar confiado al primer violín y que sirve de introducción y coda, otorgando a la obra un neto carácter cíclico. Pastoral con cuatro Variaciones está basada en un tema de esencia trovadoresca expuesto por la viola, quien también concluye el número. La última de las piezas, titulada Danza Rustica, está escrita en forma de rondó con cinco partes. Se expresa en el desarrollo de un ritmo vital con un crecimiento paulatino para desembocar en una coda final muy brillante.
            LUIS ZUBILLAGA:
            Nació en 1928 en Buenos Aires, donde realizó sus primeros estudios de armonía y contrapunto. En 1955 se vincula con el maestro Juan Carlos Paz, con quien estudia composición, Cinco años más tarde se traslada a Caracas (Venezuela) en donde permanece hasta 1964. Allí desarrolla una amplia labor como conferencista y como docente en el Instituto Pedagógico Experimental, en donde ocupa la cátedra de Historia de la Música, y en el Instituto de Arte Contemporáneo de Caracas a través de la cátedra de composición. También desarrolló esta materia en la Escuela Superior de Música de Tucumán (Argentina). Desde comienzos de 1968 es miembro de la Agrupación Nueva Música de Buenos Aires.
            Sus obras han sido ejecutadas en nuestro país y en el extranjero, siendo las más importantes: Haiku y Paisajes en Fluctuación (ambas para piano, compuestas en 1961); Escenas, para cinco instrumentos (1962); Música para Diez Instrumentos (1963); Tres Piezas para Dos Pianos (1965); No Música para No Alguien (para conjunto de cámara) y Direccionales para Cuarteto de Arcos (1966).
            Esta última obra fue realizada en Tucumán, y estrenada dos años después de haber sido finalizada en uno de los habituales con- ciertos de la Agrupación Nueva Música de Buenos Aires por el Cuarteto Contemporáneo. Direccionales es una composición concebida en un único movimiento dividido en secciones, caracterizadas por tempi diferenciados. Estos tempi son determinados por tres tipos distintos de velocidades de ejecución. El plan formal de la obra responde al del tradicional rondó. Es decir: estructuras caracterizadas y diferenciadas que se suceden las unas a las otras de manera recurrente, aunque con una dirección marcada (de allí el título de la obra) que se manifiesta en la utilización de glissandi cada vez más numerosos al promediar la composición. Estos glissandi dirigen el movimiento hacia las estructuras lentas de marcado carácter armónico, las que pasan a dominar en el final, resolviendo así las tensiones creadas por las rápidas e imprevistas alternancias de las restantes secciones caracterizadas.
            CUARTETO CONTEMPORANEO:
            Es una agrupación dedicada a la difusión de la música de cámara de este siglo. Su repertorio es amplio y está formado por manifestaciones actuales del género. Ha dado a conocer en primeras audiciones obras de Penderecki, Gorecki, Nelly Moretto, Tejeda, Zubillaga, y tiene en preparación otras entre las que se encuentra el Cuarteto para Arcos de Rodolfo Arizaga, especialmente escrito para este conjunto. Son sus integrantes: Roberto Sawiki y Bernardo Stalman (violines); Simón Sitonik (viola) y Liborio Rosa (violoncello) todos ellos instrumentistas de relevante actuación tanto en organismos sinfónicos como en agrupaciones de cámara. Su director, Enrique Belloc es un compositor nacido en Buenos Aires en 1936. Actúa en las vanguardias musicales y sus obras han sido ejecutadas en América y Europa.