El PDF muestra un texto mecanografiado en hojas amarillas con notas en tinta azul, verde y rosa. El mismo se encuentra dentro de otros borradores más avanzados. En este caso, la transcripción puede variar en algunos párrafos, debido a las múltiples correcciones manuscritas:
"Sobre la inclinación que muestra el negro hacia la música y la danza no es ya preciso insistir. Constituye un hecho axiomático. De ningún pueblo del mundo existe una bibliografía tan copiosa para abonar este irrefutable aserto. No hay libro, entre los miles de fados por viajeros, misioneros, publicistas de recuerdos, escritores, naturalistas y antropólogos que visitaron el continente africano, así como los distintos países del Nuevo Mundo, en el que no se mencione, aunque sea al pasar, esta verdadera pasión, que hasta llegado ser interpretada, por quienes desean rebajar su dimensión humana, como una "tara" propia de grupos étnicos y culturas "primitivas”.
Además, que al hemisferio del arte el hombre de color ha aportado una nueva sensibilidad, una dimensión nueva, caracterizada por un profundo expresionismo, por un dramatismo estremecido y por una descarnada y palpitante elocuencia, es algo que nadie, ni siquiera los más acérrimos detractores, del hombre de color, se han atrevido a llevar al campo del debate.
Por lo tanto, no constituye un hecho azaroso que el conde de Gobineau que no se ha caracteriza precisamente, por su simpatía hacia este sector étnico, haya declarado sim ambages que la raza negra es la raza del arte. Y Elie Fauré fué todavía más allá --bastante más allá-- y llegó a expresar que el desarrollo estético de la raza blanca se debe a la influencia que sobre ella ha ejercido la de color. Porque en todas las épocas, en todos los meridianos y dentro de las múltiples facetas de las manifestaciones artísticas, la gente de Cam ha logrado destacarse con perfil y acento propio.
Ni siquiera la pesada cadena de vicisitudes que tuvo que arrastrar en su tránsito forzoso al Nuevo Mundo, logró borrar esta tan arraigada como fructífera inclinación artística. Pues la verdad es que ya en la nave esclavista entonaba sus canciones y ejecutaba sus bailes, aunque no lo hacía espontáneamente, sino constreñido por el implacable látigo.
Desde luego que el negrero, al obligarlo a cantar y a danzar, tampoco buscaba deleitarse. Con ello trataba de neutralizar un fenómeno psíquico que se apoderaba del cargamento de siervos y amenazaba con diezmarlo o aniquilarlo por completo. Era un estado de honda melancolía, que agotaba las fuerzas físicas y morales del esclavo; que reducía al individuo a un estado de apatía, de irremisible tristeza y desesperación, del que todos los viajeros del África se han ocupado, y que encuentra expresión cabal en el vocablo intraducible banzo, incorporado al idioma portugués surgido de matriz africana e incorporado al idioma portugués.
Constituye una verdad incontrastable el hecho de que la música y la danza representan las dos expresiones de la cultura oriundas del África que han alcanzado mayor arraigo y resonancia en todo el mundo. La cordialidad con que se les han abierto los brazos a las manifestaciones del arte musical y coreográfico del pueblo de Cam, se advierte no sólo en los países que tienen o han tenido negros en su población, lo cual se explicaría perfectamente, sino también en aquellos en los que representa un elemento exótico en su textura etnográfica.
Es así como, a despecho de que a veces se lo sojuzgue social y económicamente, el hombre de color ha logrado imponerse en la órbita cultural ejerciendo hondo influjo en casi todos los países del mundo Y a pesar de que han surgido algunas voces, aunque muy pocas y carentes de eco, que intentan poner en tela de juicio la innegable fuente africana en nuestro continente, resulta indudable aún en naciones juzgadas como exentas de africanismos.
Sería desconocer la realidad negar el hecho de que el jazz ha contribuido poderosamente a que la difusión de que hablamos se desplace hacia las cuatro esquinas del mundo. En este sentido, la música sincopada ha picada obrado como verdadera punta de lanza, abriendo el camine hacia la apreciación de otras ramas del vigoroso árbol musical de los negros, como la afrocubana, la trinitense, la afro brasileña, la haitiana y aun la africana. Porque lo cierto es que al jazz se ha infiltrado por do quiere, a despecho de la propaganda en contra surgida de los sectores que menos lo conocen y de la despiadada comercialización de que ha sido objeto en mano de los músicos blancos que jamás pudieron captar la esencia de este exquisito lenguaje musical, que cuando está tocado por maestros del género alcanza las más elevadas cumbres de la expresión."