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            Tiempo de Music Hall
            AR ABIBUNTREF C.BP-ORT-2-1-000696 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Néstor Ortíz Oderigo

            Se trata un texto mecanografiado con el guión de una emisión de un programa de radio emitido el 4 de septiembre de 1966. La primera hoja tiene un subtítulo manuscrito en tinta negra y subrayado en negro y rojo. Se trata de una versión corregida de un borrador que se encuentra en el registro cuyo enlace aparece debajo, en el área de materiales relacionados.
            Se transcribe el documento del PDF:
            "Desde hace más de tres décadas, en América, así como en Europa, se observa un dilatado interés en la música folklórica y popular de los diversos países latinoamericanos y, en especial, en la generada por los distintos grupos negros del Nuevo Mundo. Particularmente a través del cauce de la música popular, esta tendencia se viene manifestando en los Estados Unidos, de manera cada vez más pronunciada, desde fines de la primera década del siglo que corre, cuando parejas de bailarines como la integrada por Vernon e Irene Castle -a quienes secundaba la orquesta afronorteamericana de James Reese Europe- no titubearon en introducir en sus repertorios estilizaciones de maxixes brasileños y de tangos argentinos, así como de habaneras afrocubanas.
            Sin embargo, esta tendencia de cayó con la misma celeridad con que se había impuesto. Pero, gracias al music hall, a las comedias musicales y a las espectaculares operetas de Broadway, resurgió más tarde, con nuevos brios, en el decurso de los años que precedieron a la segunda guerra mundial, La casual publicación en Nueva York de la conocidísima página de Moisés Simons, titulada El manisero, colocó de nuevo en el plano de la actualidad más rigurosa al arte sonoro de América latina en los Estados Unidos y reforzó los ecos que Broadway lanzaba a las cuatro esquinas del mundo. Tin Pan Alley, el radio neoyorquino donde se agrupaban, por centenas, los comercios dedicados a la música, hizo el resto para imponer los ritmos latinoamericanos.
            Como ha ocurrido muchas veces con otras páginas musicales que se convirtieron en éxitos resonantes, en un principio El manisero no logró interesar. No obstante, empezó a cobrar divulgación cuando algunos artistas populares incorporaron esta composición a sus repertorios. Mas el éxito definitivo sólo se hizo presente cuando una orquesta cubana de dilatado renombre, la de Don Aspiazú, la impuso en los escenarios de music hall de Nueva York y Los Angeles.
            CONTROL: DISCO No 1
            LOCUTOR:
            Interesante resulta señalar, de paso, que el arte sonoro folklórico y popular latinoamericano no sólo se impuso sobre la base de su ejecución en los grandes espectáculos de music hall, en las vistosas comedias musicales y en las subyugantes revistas de Broadway y de Hollywood, sino que compositores "eruditos" no desdeñaron la glosa de sus recursos, y aun de sus instrumentos, en obras de dilatado aliento. Es así como Harl McDonald compuso una Rhumba
            Symphony; Henry Cowell, músico estadounidense de vanguardia, escribió más de un son afro cubano; el ruso Prokofiev, en su cantata rotulada Alejandro Newsky, incorporó el guayo afrocubano a la orquesta sinfónica; Stravinsky se sirvió de instrumentos musicales del negro de Cuba en algunas de sus obras, especial mente en La consagración de la primavera, y el inglés Arthur Benjamin dió a luz Jamaica Rhumba.
            Escuchemos esta página, en versión del violinista Jascha Heifetz.
            CONTROL: DISCO NO 2
            LOCUTOR:
            La música brasileña, desde antes de la guerra mundial número dos, pugnaba por imponer su influjo en los dominios del arte sonoro internacional, sin lograr éxito. Más un par de películas y las actuaciones de Carmen Miranda, de Ary Barro so y del Bando da Lua en los espectáculos de music hall de Broadway, fueron salvo conductos suficientes para que la música popular del Brasil se enseñoreara en el gusto del público.
            Del Bando da Lua saldrán al aire, sin solución de continuidad, las piezas rotuladas Bebida, mulher, orgia y Olha a lua.
            CONTROL: DISCO NO 3
            LOCUTOR:
            Por su parte, México -país opulento en folklore y, por consiguiente, en música popular-, contribuyó, también, con generosidad, a ensanchar y profundizar el cauce del auge de la música latinoamericana en los escenarios de music hall. Buenos años hace que La golondrina, La paloma y Allá en el rancho grande -por sólo citar las páginas más notorias- constituyen piezas ineludibles en todas las revistas y las comedias musicales estadounidenses en que se menciona no sólo a México, sino a cualquier país de Latinoamérica.
            El jarabe, el huapango, el corrido y otras especies representativas de la música folklórica y popular del país de Sor Juana Inés de la Cruz, acapararon desde entonces la atención de amplios sectores de oyentes. Y desde que Stan Kenton abovedó el techo de un teatro de Broadway con la intervención de su orquesta en la comedia musical titulada ¡Viva México!, los ritmos trepidantes de la música mexicana no han dejado de latir en la Great White Way.
            Oigamos a la orquesta de Stan Kenton en uno de los números de dicha comedia musical. Es Poroto mexicano saltarin.
            CONTROL: DISCO NO 4
            LOCUTOR:
            Después de la segunda guerra mundial, la música popular cubana estaba definitivamente afianzada en los escenarios de Broadway. Pero ya no eran sus sus expresiones "clásicas". El idioma musical de la patria de Martí había mudado de ropajes. Dámaso Pérez Prado, llamado "el rey del mambo", intentaba una nueva modalidad musical en la que se funden ritmos afrocubanos con elementos del jazz. Era el nacimiento del mambo, que los escenarios de Broadway recibieron con los brazos abiertos y que al comienzo se llamaba mondongo o mambo jumbo.
            Con el mambo, Pérez Prado conquistó sus primeros laureles en la capital mexicana, donde registro buena parte de sus obras más conocidas, y luego irrumpió con éxito fabuloso en los escenarios norteamericanos de la Great White Way. En ese preciso instante bullía el movimiento "moderno" del jazz, en el que los músicos afro cubanos gravitaron profundamente con sus creaciones rítmicas y con sus instrumentos membranófonos e idiófonos fricativos. Y de allí, el nuevo ritmo se desplazó por el mundo.
            CONTROL: DISCO No 5
            LOCUTOR:
            Sin duda alguna, el mambo constituye un incuestionable avance técnico con respecto a la rumba, al son y a la conga afro cubanos. Se sirve de armonías disonantes y de complicados polirritmos que no todas las orquestas pueden ejecutar, ni gustar todos los oyentes.
            Veamos, por ejemplo, lo que ocurre, musicalmente hablando, cuando Machi to -cuyo nombre frecuentaba asiduamente las carteleras de Broadway- funde en el crisol de su orquesta los ritmos del mambo afrocubano con los recursos del jazz y carga los acumuladores de su organismo instrumental con alto voltaje.
            CONTROL: DISCO No 6
            LOCUTOR:
            Las dificultades de orden técnico del mambo no tardaron en firmarle la partida de defunción en la órbita del Broadway y del music hall. Por eso no tardó en ser reemplazado por otra danza popular afrocubana. Era el cha-cha- chá, que emitió su primer vagido hace alrededor de dos décadas. Su nombre es onomatopéyico del ruido de los pies de los bailarines en el piso. Y sus posibilidades melódicas le aseguraron una existencia más dilatada en el ámbito de la música cuya área cubre TIEMPO DE MUSIC HALL, aunque, como luego veremos, otra especie bailable vino a sustituirlo.
            CONTROL: DISCO NO 7
            LOCUTOR:
            Una breve y acelerada trayectoria siguió el cha-cha-chá, desde que la famosa orquesta Sonora Matancera lanzó los atisbos iniciales del género, ayu- dada por otro conjunto de extendida reputación continental: la Orquesta América. Bosquejadas las características técnicas y "expresivas" de esta nueva danza que durante un par de años hizo vibrar los muros de Broadway--, no tardó en correr su divulgación como reguero de fuego y rebotar de una costa a la otra de los Estados Unidos.
            Técnicamente mucho más pobre que el mambo, posee el cha-cha-chá un tempo más reposado y un ritmo más cuadrado, más rígido, menos salpicado de polirrit- mos. En general, su carácter no es tan "africano" como el de su antecesor en la escala del éxito popular en los teatros de la Great White Way.
            CONTROL: DISCO NO 8
            LOCUTOR:
            Uno de los portaestandartes del ritmo cubano filtrado a través de las comedias musicales y los shows de Broadway y de Hollywood ha sido René Touzet. Después de haber dirigido la orquesta del hotel Nacional, de La Habana, este músico se radicó en los Estados Unidos. Lo hizo en 1946. Hollywood y Broadway le abrieron las puertas del éxito, que le dibujo una amplia sonrisa. Y de la mano del cha-cha-chá, Touzet pisó el trampolín que lo hizo saltar hasta la cresta de la ola de los artistas populares y de la popular música que entonces era la especie de que hablamos.
            Sin salución de continuidad, de René Touzet escucharemos dos versiones al frente de su orquesta. Se trata de Desconfianza y Oye lo que tiene.
            CONTROL: DISCO NO 9
            LOCUTOR:
            Cuando Broadway comenzó a percibir que la columna mercurial del éxito del cha-cha-chá descendía lenta pero inexorablemente, otro ritmo afrocubano inyectó nuevos glóbulos rojos en el torrente sanguíneo de sus comedias musicales. Era un ritmo trepidante, mordiente, irresistible, que lanzaba al trance a ejecutantes y a danzarines. Su sístole y su diástole apresuraron el corazón de un show que hizo historia. Tropical Ways (Maneras del trópico o maneras tropicales) se llamó este show. Y la especie musical de que hablamos: bembé. CONTROL: DISCO NO 10
            LOCUTOR:
            No nació el bembé como baile secular. Engendróse, ni más ni menos, en los "toques" tamborísticos de la santería afro cubana. Es decir, de los rituales litúrgicos de los hijos de África afincados en la Perla de las Antillas. Luego de filtrarse a través del alambique de una serie de transformaciones de orden técnico y de naturaleza estética, pasó a las orquestas de baile axuakass afrocubanas. Y éstas lo lanzaron al éxito en Broadway. Hechizó a la Great White Way. Quitó el aliento de los concurrentes a sus teatros. Y había motivos para ello. Porque el bembé llegó pertrechado con un arsenal de nuevos recursos técnicos. La magia de sus ritmos, de sus polirrítmos y contrarritmos tejian espirales y fulguraban con destellos antes no reflejados en el cielo de Broadway.
            CONTROL: DISCO No 11
            LOCUTOR:
            Diversos artistas trabajaron el diamante del bambé en los escenarios de music hall. Pero uno fue su principal portaestandarte. Se llama Tito Puente. Su fabulosa orquesta cayó como una bomba atómica sobre la Gran Vía Blanca. La ebullición de sus ritmos eléctricos, el alarido agresivo de sus bronces, el chiporroteo de sus clarinetes, causaron sensación. Nadie se acordó más de Pérez Prado. René Touzet cayó en la anonimia. Y desde luego que Lecuona ya estaba artísticamente sepultado. El nombre de Tito Puente relampagueó en las marquesinas de Broadway. Y el bembé era la voz de orden."

            Ortíz Oderigo, Néstor
            [Tosca, entre plumas y arañazos]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000576 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El documento consta de la foja correspondiente a los artículos escritos por Rodolfo Arizaga, para la Revista Primera Plana. El recorte es una separata del ejemplar del día 23 de marzo de 1965. Está foliado por el propio autor en tinta roja con el número 21, de lo que parece ser la serie de sus colaboraciones en la publicación mencionada. El que hace referencia al título de este registro, es: “Tosca, entre plumas y arañazos”, que reseña la versión de María Callas en París, con dirección de escena de Franco Zefirelli. Tiene una marca de cruz que destaca otro texto, por lo que podría también ser de su autoría: “Un incendio enamorado”. Don Giovanni, “drama giocosso” en dos actos, por Wolfgang Amadeus Mozart (Angel SLPC-02203 / 06 Estereo).

            Arizaga, Rodolfo
            AR ABIBUNTREF B.BC-NAP-2-000001-01-A · Unidad documental compuesta
            Parte de Colección Daniel Eduardo Nápoli

            El PDF presenta la imagen de la tapa y contratapa del disco de vinilo y el sobre interno de guarda. El LP fue grabado por: Gervase De Peyer (clarinete) y miembros de la Agrupación MELOS.
            Faz A:
            LA AGRUPACION MELOS
            QUINTETO EN LA MAYOR, K. 581
            Banda 1- Primer movimiento: Allegro Banda 2
            Segundo movimiento: Larghetto
            Banda 3 Tercer movimiento: Menuetto - Trios I y II. Banda 4 Cuarto movimiento: Allegretto con variazioni.
            Gervase de Peyer, clarinete. Con Emanuel Hurwitz e Ivor McMahon (violines), Cecil Aronowitz (viola) y Terence Weil (violonchelo).
            Faz B:
            Banda 1
            Primer movimiento: Andante
            Banda 2
            Segundo movimiento: Menuetto y trio Banda 3 Tercer movimiento: Allegretto
            Gervase De Peyer (clarinete). Con Cecil Aronowitz (viola) y Lamar Crowson (piano).
            Se reproduce parte del texto impreso, de Charles Reid (con traducción de Juan Manuel Puente):

            El quinteto y el trío con clarinete de Mozart, de igual modo que su gran Concerto para clarinete, K. 622, fueron escritos ya sea para Anton Stadler o, por lo menos, teniendo en mente sus aptitudes. Cada una de las mencionadas partituras, a la vez que refuerzan y clarifican algunos aspectos del genio de Mozart, nos recuerdan cuán apto y sensitivo artista debe haber sido Stadler. Ambos se conocieron, al parecer, en Salzburgo, la ciudad archiepiscopal en que Mozart vio la luz primera, y en cuya orquesta de la corte se desempeñaba Stadler como instrumentista. Pero no llegaron a intimar sino más tarde, cuando este último se había establecido también en Viena, donde fue famoso por la aterciopelada calidad, casi vocal, de su sonoridad y por sus adelantos técnicos en un instrumento que, no obstante haberle agregado una tercera en la zona más aguda de su tesitura, debemos considerar primitivo conforme a los modernos standards.
            Para Stadler y su clarinete, Mozart dio rienda suelta a todos sus humores y estados de ánimo. La dimensión estética de sus piezas para clarinete es sorprendentemente extendida.
            Considérese, por ejemplo, en el caso del Quinteto K. 581, el contraste que se advierte entre el Larghetto y el Minuetto. Aquél es un amplio, apacible y sereno arco melódico, suavemente matizado con alguna sombra de melancolía; la forma y el carácter son un milagro de unidad. El minuetto nos transporta a un mundo por completo diferente, o, mejor aún, a una serie de mundos, todos ellos alegres y refinados, ágiles y festivos. Uno de esos micro- cosmos es el delicioso segundo Trío, en el que el clarinete parece entregarse a rústico juego, con mayor encanto aún que el desplegado jamás por María Antonieta y las damas de su séquito, al cultivar -por mero placer- similares mascaradas pastoriles.
            Idéntico principio gobierna el Trío K. 498 para clarinete, viola y piano. Una vez más, los caracteres más diversos y extremos, están expuestos sin que se desperdicie una nota, y de tal modo contrapuestos que, lejos de contradecirse, parecen complementarse y completarse mutuamente.
            A la fecha está claro que Stadler comunicó a la escritura de Mozart, en lo que a su instrumento atañe, una destreza, una levedad únicas, y una belleza de fraseo y de sonoridad, que están presentes tanto en las piezas de salón o de la sala de conciertos como en las escritas para el teatro, ya que su obbligato adornó entre otras las ejecuciones iniciales de la partitura de "La Clemenza di Tito". Mozart tenía manifiesta debilidad por Notschibikitschibi, conforme le llamaba afectuosamente. Durante la última fase de apremio, insolvencia y enfermedad en la corta vida del compositor, la amistad entre ambos se enfrió considerablemente. En algún buen momento anterior, Mozart había prestado dinero a Stadler, y aunque oportunamente advertido, el instrumentista se mostró remiso para devolverlo. Mozart halló entonces un nuevo sobrenombre para su nuevo amigo. Y el complicado Notschibikitschibi se convirtió en "Cara de grosella". Al fallecer Mozart, dos meses después de haber concluido la orquestación del "rondó de Stadler", último movimiento del concierto para clarinete, los 800 gulden adeudados por Stadler conjuntamente con otro personaje amigo de éste, debieron ser cancelados.
            Estas pequeñas miserias sólo merecen ser recordadas como una comprobación de que el genio de Mozart se elevó siempre muy por encima, sin ser alcanzado jamás por ellas, e inefable hasta la última hora de su vida.
            Los músicos a quienes puede escucharse en este disco, son los componentes de una distinguida agrupación musical británica, tan conocida y admirada en los proscenios del Reino Unido como en algunos países continentales. Gervase de Peyer, nacido en Londres de padres ingleses (aunque de extracción helvética) cumplió su primera sobresaliente actuación hallándose todavía en el período escolar, haciéndose oír como solista en dos movimientos del Concerto para clarinete de Mozart, que ejecutó con la orquesta de su colegio para una grabación a difundirse por las ondas de la BBC y sus emisoras corresponsales en el exterior. Doce meses de servicio como miembro de la Banda de Música de la Marina Real, interrumpieron durante ese lapso sus estudios en el Real Colegio de Música, donde fue distinguido con la ambicionada medalla de la Worshipful Company of Musicians y otros codiciados premios. En 1951, dos años después de salir del colegio, contribuyó a constituir la Agrupación Melos (Melos Ensemble), y desde entonces se le ha reconocido como uno de los más notables virtuosos europeos tanto en el repertorio de cámara como en el concierto.
            Emanuel Hurwitz, primer violín, y los otros ejecutantes que en las obras de Mozart aquí grabados suman sus capacidades a las de Mr. De Peyer en el exacto nivel de primus inter pares, son también colegas suyos en la Agrupación Melos, proteico conjunto que abarca en su instrumentario, sendos quintetos de arcos y de soplo, los cuales ejecutan reunidos total o parcialmente, música clásica y contemporánea, en varias agrupaciones que van desde el duetto hasta la dimensión del noneto. La escritura de las partes es en Mozart tan fluyente y equilibrada, y destaca tan a menudo en el primer plano de la ejecución los instrumentos aparentemente menos importantes que, en este caso, los "pares" merecen ser señalados con especial énfasis. Primero y segundo violines, viola, piano y violonchelo, todos contribuyen con la elocuencia y habilidad que les es propia poner más exquisitamente de relieve el mozartiano esquema del contexto.

            [Un brujo en Buenos Aires]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000564 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El documento consta de la foja correspondiente a los artículos escritos por Rodolfo Arizaga, para la Revista Primera Plana. El recorte es una separata del ejemplar del día 22 de agosto de 1967. Está foliado por el propio autor en tinta roja con el número 9, de lo que parece ser la serie de sus colaboraciones en la publicación mencionada. El que hace referencia al título de este registro, es el de los discos de Henryk Szeryng, que rescatan su paso por Buenos Aires y los tres concerti con orquesta brindados: (Mercury 96505/06 Sterero).
            Tiene marca de cruz que destaca otro texto, por lo que podría también ser de su autoría: “Fiel y sufrida”, con una versión de "Romeo y Julieta" de Tchaikowsky, por Toscanini (RCA Victor 1089, monoaural).

            Arizaga, Rodolfo
            [Un día provechoso]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000559 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El documento consta de las fojas correspondientes a los artículos de Rodolfo Arizaga, para la Revista Primera Plana. El recorte es una separata del ejemplar del día 2 de noviembre de 1965. El ejemplar está foliado por el propio autor en tinta roja con el número 4 (en la hoja final, destacándola por sobre el resto), de lo que parece ser la serie de sus colaboraciones en la publicación mencionada. Se trata de: “Un día provechoso”: Images y Le Martyre de Saint Sebastien, por Claude Debussy (Philips – 89028 AY Stéreo) y “Lulú: un súcubo demasiado exigente”. Este último hace referencia a “si Alban Berg la hubiese visto”, ya que existe otro registro sobre el tema. Tiene una cruz que destaca al que se tomó otros títulos: “El lenguaje olvidado”, en la página siguiente (Disco de “Folklore de Estados Unidos (Folkways FA 2390) y Cantares de Israel, por Dina Rot (Music Hall 60123).

            Arizaga, Rodolfo
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000616 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El PDF se compone de tres notas escritas por Arizaga. La primera tiene el nombre de: “Un hombre busca el cinco por ciento”, y trata sobre el director polaco Witold Rowicki, quien la semana anterior a la publicación de la nota se encontraba en la embajada de Polonia en Buenos Aires. Rowicki organizó tres programas para presentar en Buenos Aires que incluyen el Stabat Mater de Szymanowski (conocido como el mayor compositor polaco contemporáneo). El título hace una referencia a un comentario que realizó Rowicki a Arizaga durante entrevista señalando que “el oyente escucha un 95 por ciento de música mala. A nosotros nos ha quedado solo el 5 por ciento de esa época (la época de Bach), y el resto se olvidó”.
            La segunda nota es una reseña del disco “Obras para piano” por Claude Debussy (D.G.G./LPM 18665) y se titula: “El tierno iracundo”. El disco contiene cuatro obras que fueron grabadas por el pianista austríaco Jörg Demus. Estas obras son la Suite Bergamasque, la Danse, la primera serie de Images y Children´s Corner.
            Finalmente, la última nota: “Allá en tu aldea”, refiere al disco “Coro de la Capilla Sixtina” (Counterpoint Esoteric CE-600). Hace referencia a una aldea Palestrina (a pocos kilómetros de Roma) donde nació Giovanni Pierluigi, “príncipe de la música”, polifonista italiano del siglo XVI que revolucionó la música religiosa. El disco contiene tres obras de Giovani Pierluigi al igual que otras composiciones como las de los españoles Cristóbal Morales y Tomás Luis de Victoria y fue interpretado por el Coro Cantori Romani di Musica Sacra della Capella Sistina.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 20 de abril de 1965. Esta foliado por el propio autor con el número 62 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo
            [Un viejo cisne que tarda en morir]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000589 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El documento consiste en una hoja correspondiente al artículo: "Un viejo cisne que tarda en morir", referido a la ópera de Wagner: "Lohengrin". Arizaga realiza una crítica de la reprise que se realizó en el Teatro Colón de la Plaza Lavalle (sucesor del original, emplazado en Plaza de Mayo). La mayor parte del texto es una crítica a la soprano española Victoria de los Ángeles y la escenografìa de la puesta. El recorte es una separata del ejemplar de la Revista Primera Plana, del día 13 octubre de 1964. Está foliado por el propio autor en rojo, con el número 34.

            Arizaga, Rodolfo
            [Una noche en la tormenta]
            AR ABIBUNTREF B.BC-ARI-2-8-000621 · Unidad documental simple
            Parte de Fondo Rodolfo Arizaga

            El PDF contiene una nota de Arizaga titulada: “Una noche de tormenta”, y es un análisis del disco “Motetes”, por Heinrich Schütz (Telefunken AWT 9414 B). Heinrich Schütz fue un cantante al cual ubican como el más importante de los predecesores de Bach y gracias a quien comenzarían a manifestarse los rumbos del barroco. El título hace referencia a que Schütz fue descubierto por el landgrave Moritz de Hesse Cassel quien tuvo que hospedarse en la casa de la familia Schütz para resguardarse de una tormenta.
            El disco que reseña Arizaga está integrado por una serie de motetes litúrgicos extraídos de los Psalmen Davids, las Cantiones Sacrae, Las Beckerschen Psalter y la Geistliche Chormusik. Incluye, además a la soprano Irmgaard Jacobeit, la contralto Alice Oele, el tenor Bernard Michaelis y el bajo Jacques Villisech, finalmente, el conjunto coral fue preparado por Günther Arndt.
            El recorte es una separata de la revista Primera Plana del 22 de junio de 1965. Esta foliado por el propio autor con el número 67 en rojo.

            Arizaga, Rodolfo